
La Unión Europea ha suscrito en Japón el Acuerdo Comercial Antipiratería (ACTA), un acuerdo que busca combatir la piratería y las falsificaciones a nivel mundial. El texto, que lleva ya varios años en negociación, deberá ser todavía ratificado en junio en el Parlamento Europeo.
El acuerdo, al que se han suscrito 22 de los 27 todos los países de la UE -excepto Holanda, Chipre, Eslovaquia, Estonia y Alemania, que se espera que firmen el acuerdo más adelante- también ha contado con el apoyo de Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón, Marruecos, Nueva Zelanda, Singapur y Corea del Sur.
El objetivo principal del ACTA es el "Endurecimiento de Derechos de Propiedad Intelectual" (de hecho, así se titula uno de los capítulos). "Es un tratado que afecta a Internet", ha expresado la europarlamentaria Marietje Schaake tras conocerse la firma del acuerdo por la mayoría de países de la Unión Europea.
Schaake señaló que "el voto más importante será durante la sesión plenaria de Estrasburgo del 11 al 14 de junio, donde todos los diputados del Parlamento Europeo podrán votar sobre el ACTA. Si la mayoría de los votos son a favor de la ratificación del ACTA, será convalidado por la UE".
Este acuerdo ha provocado protestas de un grupo amplio de ONG's, organizaciones civiles, ingenieros, empresas y activistas, que temen el impacto del ACTA sobre la libertad en Internet y la libertad de expresión al obligar a los proveedores de servicio de Internet a vigilar los contenidos que circulan en sus redes y supone multas e incluso cárcel para quienes infrinjan la ley.

